La enfermera prodigiosa
Me ha pedido que hagamos el pacto de no tocarnos. Al principio, me costó, pero no hay nada que un niño no pueda comprender, así que ahora nos acariciamos solo con la mirada.
Me ha pedido que hagamos el pacto de no tocarnos. Al principio, me costó, pero no hay nada que un niño no pueda comprender, así que ahora nos acariciamos solo con la mirada.
Para entonces
el tigre, el escarabajo, las ballenas y los pájaros,
todas las especies
se habían extinguido.
Un par de mirlos en el cable de la luz,
un moscardón en la pared
y tambaleados por el viento unos manteles que se agitan a murmullos.
Las casas zumban…